Éxito Cercano: ¡Dejo la abogacía! - The Traveler Sparrow

Éxito Cercano: ¡Dejo la abogacía!

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Marathon, black silhouettes of runners on the sunset

Imagen sacada de la web:http://blog.hernandez-vilches.com/maraton-de-madrid/

 

The Traveler Sparrow ha comenzado una serie de colaboraciones. Colaboraciones relacionadas con la Internacionalización (exportación, comercio internacional, comercio exterior, etc…), Eventos (sobre Internacionalización, marketing online etc…) y Casos de éxito (éxito empresarial pero también éxito profesional y personal que están, queramos o no, muy relacionados).

Un caso de éxito es el de mi amiga Arantxa Álvaro. Me impresionó cuando, sin conocerla aún, en una reunión de Networking a la que asistí por primera vez, se presentó con total seguridad y convicción: “Me llamo Arantxa Alvaro y soy escritora”. Me pareció muy valiente. Me produjo curiosidad y quise saber cómo era posible que una persona que había dedicado toda su vida a la abogacía, había sido capaz de dar un paso tan grande hacia un sueño: el de ser escritora.

Sin duda había “tomado el toro por los cuernos”. Así que le pedí que por favor tuviese a bien permitirme compartir su historia aquí en The Traveler Sparrow y así poder añadirla a un caso de éxito:  personal pero también…¡profesional!.

 Arántxa Alvaro es Licenciada en Derecho y ha ejercido la abogacía en el sector inmobiliario durante los últimos doce años. Actualmente colabora con varios blogs y webs de temas relacionados con los niños, con el sector inmobiliario y con el emprendimiento, aparte de escribir y publicar en su propio blog, relatos y artículos.

 ¡Dejo la abogacía! ¡Quiero ser escritora!

Es difícil saber por dónde empezar a contaros mi experiencia, aunque creo que quizás sea más sencillo empezar por el final: Me llamo Arantxa y soy escritora.

¿Y cuál es el principio? Os preguntaréis. Pues el principio se materializó hace dos años y era el siguiente: Me llamo Arantxa y soy abogada, llevo 12 años trabajando en el sector inmobiliario y tengo un despacho de abogados junto con otros dos socios.

Ahora querréis saber cómo se llega desde el principio hasta el final en este proceso de profundo cambio personal y profesional. Enseguida os lo cuento. Pero antes un secreto: el miedo no existe, todo es posible. Os lo prometo, palabra de escritora.

Como decía antes, hace dos años aproximadamente, me encontraba charlando con mis socios de despacho, porque el despacho cumplía 10 años desde que lo fundamos y entre otras cosas, nos preguntamos: ¿Dónde estaremos dentro de 10 años?

Entonces, algo recorrió mi espina dorsal y una idea muy clara llegó a mi cabeza: ¡No quiero estar aquí dentro de 10 años!

Pero negué rotundamente esa idea, era imposible, ¿Dónde iba a estar dentro de 10 años sino trabajando en mí despacho? Otra cosa, era una locura. Pero algo había estallado en mi cabeza, algo que comenzó con una pregunta y que generó todo un proceso de cambio en mí.

Enterré en lo más hondo de mi ser la idea de ¡No quiero estar aquí! Y allí, en un lugar muy profundo estuvo casi un año mientras me preguntaba: ¿Es bueno dedicar el 80 por ciento de mi tiempo a un trabajo que no me gusta? La respuesta era un rotundo NO.

Entonces empezó un proceso muy largo, para sacar a flote muchas preguntas y respuestas. Durante ese proceso de conocimiento interior, he reído, he llorado (mucho), me he sentido fatal, me he sentido culpable y traidora, he pasado por dos procesos de coaching y por un psicólogo, casi me cambio de casa y dejé a mi novio (¡Tampoco quería estar con él dentro de diez años!).

Pero sigamos un orden. Inicialmente, conocí a Sara a principios de 2014, que fue la coach que supo sacar a la luz mi verdadero objetivo: “Quería dejar mi trabajo”. Es decir, Sara me ayudó a definir mi objetivo, a verbalizarlo. Pero además, ella tuvo que darme apoyo en un momento personal muy malo (ruptura amorosa mediante) y enseñarme a separar mi vida profesional de la personal.

Con mi objetivo definido aunque no fuera capaz de admitirlo, conocí a Cristina. Recuerdo que en una de las primeras conversaciones con Cristina le dije: “Yo no soy creativa”. Y me hizo leer un libro que me ayudó a comprender que todos somos creativos pero que nadie ha fomentado nunca nuestra creatividad: “El elemento” de Ken Robinson. Se trataba de buscar mi elemento y en el fondo ya sabía cuál era pero no lo admitía.

Cristina fue mi guía durante un proceso muy complicado durante el que tuve que hacer dos de las cosas más difíciles que he hecho en mi vida:

  • Decirles a mis padres que dejaba mi trabajo en un momento de crisis económica en España.
  • Decirles a mis socios que dejaba el despacho que habíamos fundado los tres hacía 10 años.

No recuerdo cuando hablé con cada una de las partes implicadas, pero recuerdo que lloré muchísimo  en ambos casos.

Con respecto a mis padres, lloré porque sentía que les estaba fallando, puesto que ellos me habían pagado una carrera que me había llevado a desarrollar un trabajo que odiaba (sí, lo odiaba, sentía que no era lo mío, que era algo totalmente ajeno a mí, que en ese trabajo no era yo). Efectivamente cuando les conté que me iba del despacho porque odiaba la abogacía y quería escribir, me pareció que me entendieron, hasta que mi madre me envió un anuncio del Banco de España en el que solicitaban abogados.

Ese proceso de asimilación de mi decisión por parte de mis padres continúa a día de hoy.

Y con respecto a mis socios, lloré porque me sentía como una traidora, al abandonar un proyecto y un sueño común, al sentirme como si dejara tiradas a dos personas a las que apreciaba y aprecio muchísimo, que además de mis socios eran mis amigos.  Pero llegó un momento en  el que pensé: ¿Este es mi sueño? Y me di cuenta de que mi sueño era otro y de que quería ser feliz, es decir, que era hora de ser un poco egoísta y pensar en mí.

Pero con el paso del tiempo y con la ayuda de Cristina, fui consciente de que la peor traición que podía cometer era hacia mí misma y de que no soy imprescindible (afortunadamente).

Entonces llegó otra pregunta clave: ¿Qué quería hacer? Y la respuesta fue rotunda: ¡Escribir!

La idea de la escritura la llevaba en la cabeza desde hacía mucho tiempo y al final, en febrero de 2014, me apunté a un curso de escritura creativa. Me sorprendió salir del despacho a las cinco de la tarde y que fuera de día, ver a gente por la calle, ver el sol. Parecían cosas muy sencillas pero fueron maravillosas.

Entonces viví uno de los momentos más alentadores y geniales de mis inicios en la escritura: el momento en el que leí mi primer relato ante el profesor y el resto de alumnos del curso de escritura. ¡Fue increíble y les gustó!

Me sorprendió mucho también algo que sentí. Yo odio profundamente hablar en público y a pesar de estar leyendo algo que había escrito con la tinta de mi corazón, me sentí genial. Esa fue una revelación muy importante: es posible sentirte muy bien haciendo algo que no te gusta, si se hace con respecto a algo que te apasiona. Parece una idea totalmente contradictoria, pero no lo es. Creo que el secreto reside en la pasión por hacer algo y cómo esa pasión lo transforma todo.

Desde que empecé el curso de escritura, la vida comenzó a tener otro color, aunque seguía habiendo sombras.

Debo admitir que en un principio, mi idea fue conseguir más tiempo para mí misma y seguir en el despacho, pero con el paso de los meses me di cuenta de que eso no era suficiente, que mi objetivo era irme del despacho y dedicarme a escribir.

Antes de marcharme de vacaciones en agosto de 2014, me despedí de Cristina, que siempre me alentó a seguir mi pasión por escribir, leyó mis relatos, me impulsó a ir al curso de escritura, a ir a eventos literarios, a hablar con asertividad con mis socios y mis padres. Mi proceso de coaching  con ella había terminado, ya tenía un resultado definido y estaba a unos meses de alcanzarlo.

Hice un viaje por Birmania durante 15 días que reafirmó mi objetivo y cuando volví mis socios me comunicaron que se iban a otro despacho más grande (antes de verano ya habían estado hablando con ese otro despacho). Aunque sentí terror, porque ellos se tenían que incorporar a principios de octubre, ahora agradezco profundamente que las cosas se precipitaran, porque mi felicidad comenzó antes. En ese proceso me ayudó Eduardo, que me dio una visión muy práctica de toda la situación (porque para mí en ese momento todo se reducía a emociones y sentimientos) y supo orientarme en la negociación de mi salida del despacho.

Por lo tanto, durante el mes de octubre, vislumbré mi libertad, vendí los muebles del despacho, di de baja todos los servicios relacionados con el despacho y el día 31 devolví al propietario de la oficina que teníamos alquilada las llaves.

Me sentí como si poco a poco me liberase de cadenas que me ataban al suelo, como si mis pies comenzaran a levitar a unos centímetros de la tierra. Sentí pena pero porque terminaba una etapa de mi vida y empezaba otra, era una especie de vértigo.

Y por fin, el 1 de noviembre de 2014 me desperté en mi cama, ya no tenía que volver al despacho y fui absolutamente feliz. El primer día de lo que llamé “mi libertad” fue un lunes, me pasee con mi amigo Bruno por los barrios de La Latina y Lavapiés en Madrid a las doce de la mañana y no pude parar de sonreír.

Desde entonces asisto a eventos de Networking y he conocido a personas maravillosas que me han ayudado y me han alentado con mi nueva profesión. Actualmente, gracias a la inestimable ayuda de Ángel, Víctor, Yaiza, Carlos, Marta, Beatriz y Natalia (entre otros muchos),  escribo para blogs y webs de varios tipos. Un blog de niños que se llama ocio para peques  https://ocioparapeques.wordpress.com/category/articulos/, una web del sector inmobiliario que se llama Get+ http://getplus.es/noticias/, una web de emprendedores www.emprenderalia.com y varias revistas literarias http://www.revistaespanolado.es/ http://poeticabistro.blogspot.com.es/2015/01/un-relato-de-aranzazu-alvaro.HTML

Además escribo mis pequeñas o grandes locuras en mi blog para disfrutar y dejar salir todo lo que tengo en la cabeza. https://aranzazualvaro.wordpress.com/

Debo admitir que de momento no tengo ingresos derivados de la escritura y que vivo de mis pequeños ahorros (que se van muy rápido) pero soy absoluta y totalmente feliz.

En todo este proceso he aprendido muchas cosas:

  • En esta vida hay que ser feliz.
  • Si destinamos el 80 por ciento de nuestro tiempo al trabajo, debemos trabajar en algo que nos apasione.
  • Lo imposible es posible.
  • No hay que tener miedo a ser feliz.

 

Espero que mi experiencia pueda ayudar a otros a superar sus miedos y a pensar que merece la pena ser valientes y atreverse a ser felices.

Y sí: SOY ARANTXA Y SOY ESCRITORA.

Arantxa Alvaro

Escritora creativa.

https://aranzazualvaro.wordpress.com/

 

 

ARANTXA

 

 

 

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